Cumplimiento financiero: ¿qué está en juego?

El riesgo de incumplimiento tiene más que solo consecuencias financieras y reputacionales. También puede afectar a sus recursos y, en última instancia, aumentar el costo al hacer negocios.

El riesgo de incumplimiento de las regulaciones locales puede impactar en su negocio de diversas maneras. Puede variar entre un bajo riesgo financiero o grandes desafíos operativos. Si todos los registros tributarios necesarios y las licencias de negocios no están en orden, una compañía simplemente no puede llevar adelante sus actividades diarias. Por ejemplo, es necesario obtener una licencia RADAR para actividades de importación y exportación en Brasil. En términos simples, RADAR es una licencia que otorga acceso al sistema SISCOMEX (Sistema Integrado de Comercio Exterior) dentro de la Secretaría de Ingresos Federales. A través de ese sistema, las operaciones de comercio exterior, aduana e  información contable y fiscal de todas las compañías están disponible en cualquier momento para los auditores fiscales que trabajan en el SII (Servicio de Impuestos Internos). Ante la falta de dicha licencia, las compañías no pueden realizar ninguna actividad de importación o exportación. 

De igual forma, todos los importadores en Argentina deben solicitar aprobación de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) previo a realizar cualquier importación.

Es por ello que el riesgo de incumplimiento puede ser tan significativo como para prevenirlo de generar ingresos y alcanzar el objetivo de su compañía. Pero existen otras consecuencias que también derivan del incumplimiento regulatorio.

Consideraciones monetarias y reputacionales

Si no cumple con los requisitos de los países en los que tiene operaciones, su compañía puede estar sujeta a multas y penalidades, en particular si la autoridad fiscal local realiza una auditoria o si no presentó o pagó los impuestos a tiempo. El nivel de gravedad varía entre países y, en algunos casos, las compañías enfrentan penalidades fijas y relativamente bajas. No obstante, en algunas jurisdicciones, las penalidades pueden ser tan altas como el porcentaje de ingresos de una compañía y puede haber otras consecuencias adicionales, tales como la suspensión de las licencias de negocios. En Canadá, Colombia y Chile, las penalidades representan un porcentaje de la responsabilidad fiscal, mientras que en Ecuador la penalidad puede ser más severa, como la prohibición para operar de la compañía. 

Otras consecuencias son más difíciles de medir porque no son financieras sino reputacionales. En algunos países, las compañías son “mencionadas y avergonzadas” en listas publicadas, con frecuencia, por la autoridad financiera. En algunas ocasiones, figurar en la lista puede prevenir a las compañías de participar en varias RFPs (solicitudes de propuestas, en español), especialmente en instancias de RFPs efectuadas por las autoridades gubernamentales.

Hay otro costo más oculto del incumplimiento regulatorio: el de asignar un recurso dedicado para corregir sus presentaciones. Esta persona o equipo necesitará pasar tiempo con la autoridad fiscal local para explicar el estado de los libros y las razones por las cuales no cumplió desde el primer momento.

Es por ello que el riesgo de incumplimiento también pone presión en sus recursos y, en última instancia, aumenta el costo de hacer negocios.

¿Qué conduce al incumplimiento financiero?

Los problemas de incumplimiento se pueden pasar por alto fácilmente cuando una compañía se enfoca en sus operaciones principales, es decir, lo que necesitan hacer para generar ingresos y hacer crecer el negocio.

No obstante, la razón más común para supervisar es el hecho de que, especialmente en jurisdicciones complejas tales como aquellas mencionadas en el Indice de Cumplimiento Financiero, los cambios regulatorios suceden con bastante frecuencia. A menudo, son anunciados muy cerca de la fecha de entrada en vigencia. En algunas ocasiones, las compañías no tienen tiempo para familiarizarse con los cambios y hacer los ajustes necesarios antes de enrar en incumplimiento. Es por ello que promovemos el apoyo de expertos en contabilidad y cumplimiento tributario, en particular en jurisdicciones altamente complejas como China, Brasil y Turquía, que tienen el conocimiento y las herramientas para llevar adelante los cambios de negocios necesarios a tiempo.

¿La globalización está dificultando el cumplimiento?

La respuesta a esta pregunta depende ampliamente de las jurisdicciones en las cuales hace negocios. En algunas partes del mundo, la globalización hace que el cumplimiento sea más fácil porque las regulaciones fiscales están alineadas a lo largo de la región. Por supuesto, un gran ejemplo es Europa y los 28 países miembro de la Unión Europea. Si bien existen ciertas especificaciones locales en términos de impuestos corporativos o retenciones impositivas, las reglas del impuesto al valor agregado están muy alineadas. 

No obstante, las regiones fuera de Europa, en particular América Latina y Asia Pacífico, presentan matices locales muy sólidos. Las regulaciones contables y fiscales pueden variar significativamente entre países, por lo cual una compañía estadounidense que hace negocios en esas regiones, por ejemplo, tendrá el desafío de comprender y cumplir con todas las diferentes reglas locales.

El cumplimiento financiero necesita recursos

El nivel de recursos que deben dedicarse al cumplimiento financiero dentro de una compañía depende, en gran parte, de lo siguiente:

  • el tamaño del negocio
  • las jurisdicciones en las que opera
  • las complejidades locales que enfrenta. 

A menudo, las pequeñas y medianas compañías no tienen el lujo de tener personal que se ocupe de las actividades de cumplimiento. O pueden tener un recurso regional que coordine y supervise pero que puede pasar por alto algunos requisitos locales específicos.

Mirar hacia adelante

Las compañías pueden esperar que el alineamiento de las regulaciones fiscales continúe en 2019, en particular en Europa. Hay debates sobre el uso de un sistema único en la UE para que las compañías calculen sus ingresos gravables y una opción única para que presenten la devolución fiscal por toda su actividad en la UE. Incluso existen peticiones para una propagación más equitativa de la responsabilidad del impuesto a las ganancias corporativas para compañías que desarrollan actividades en varios países de la UE. Asimismo, podemos esperar que continúe el cambio hacia una presentación de informes electrónica, como el que ocurre gradualmente en Italia y el Reino Unido. Todos vivimos en una era tecnológica y eso incluye a las autoridades tributarias, para quienes la tecnología está teniendo cada vez más importancia para recibir reportes y monitorear el cumplimiento.

Y obviamente el aumento de las regulaciones de la OCDE alrededor de los BEPS (Erosión de la Base Imponible y Traslado de Beneficios, en español) y de la presentación de informes por país es otra tendencia que continuará. Las compañías globales necesitan ser más transparentes sobre sus actividades y hacer más visibles sus resultados financieros ante las autoridades fiscales.

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