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Publicado
16 septiembre 2021
Tiempo de lectura
7 minutos

GBCI 2021: abordando las complejidades de la constitución de empresas

La constitución de una empresa es el primer paso para expandir los negocios a una nueva jurisdicción. Es un proceso que varía significativamente en todo el mundo, tanto en términos de complejidad como de plazos. Los complicados procesos y las normas culturales locales pueden causar retrasos innecesarios y costosos a las empresas que intentan establecerse en un nuevo mercado.

 

Las organizaciones deben planificar las diversas interacciones que pueden ser necesarias con numerosos organismos estatales. Por lo tanto, es muy importante que las empresas tengan en cuenta el tiempo que puede llevar la constitución de una empresa cuando desarrollen su estrategia de expansión en una determinada jurisdicción.

La duración del proceso de constitución puede variar significativamente

En el 27 % de las jurisdicciones encuestadas para el Índice Global de Complejidad Corporativa (GBCI) 2021 de TMF Group, la constitución de una empresa tarda menos de una semana en promedio. Sin embargo, esta tasa se eleva a alrededor del 60 % entre las jurisdicciones clasificadas como las más simples en el GBCI de este año. Esto demuestra que la complejidad en la etapa de constitución, o la falta de complejidad en jurisdicciones como los Países Bajos, es un fuerte indicador de lo sencillo o difícil que será gestionar una entidad en la jurisdicción de destino de forma continuada. 

Aunque varía de una jurisdicción a otra, existen tendencias regionales generales en cuanto al tiempo que se tarda en constituir una sociedad. En América del Sur no hay ninguna jurisdicción en la que se tarde menos de una semana en constituir una empresa, frente a un tercio (36 %) en América del Norte. En el otro extremo de la escala, tanto en Argentina como en Venezuela, se tarda entre cuatro y seis meses, lo que demuestra lo complejo y prolongado que es el proceso de constitución en esos mercados. Como muestra el cuadro siguiente, este tipo de plazos no se encuentran necesariamente en otras partes del mundo: no hay jurisdicciones en EMEA y sólo el 7 % en APAC y América del Norte en las que la constitución de una empresa tarda más de tres meses.

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Imagen 1 – Duración promedio del proceso de constitución de una empresa privada.

La interacción con las autoridades es un factor importante de la complejidad de la constitución

Un factor que influye en la duración y la complejidad del proceso de constitución es el número de organismos gubernamentales a los que hay que notificar, que puede variar mucho según las jurisdicciones. En el 35 % de los mercados, los procesos se simplifican y sólo hay que contactar a un organismo gubernamental. Esta cifra se eleva al 50 % en América del Norte, donde jurisdicciones como EE. UU., las Islas Vírgenes Británicas, Curazao y las Islas Caimán sólo requieren contactar a una autoridad. Esta cifra se eleva hasta el 90 % entre las jurisdicciones clasificadas como las más simples para hacer negocios en el GBCI, lo que demuestra que un proceso de constitución simplificado es un fuerte indicador de un clima más sencillo y favorable a los negocios.

En el otro extremo de la escala, hay jurisdicciones que requieren contacto con múltiples organismos gubernamentales. Por ejemplo, el 80 % de las jurisdicciones de América del Sur requieren la interacción con cuatro o más autoridades, en comparación con sólo el 43 % en América del Norte, el 28 % en EMEA y el 21 % en APAC. Esto consume especialmente mucho tiempo para las empresas que establecen operaciones en Brasil y Bolivia, que requieren que las organizaciones se pongan en contacto con más de cinco organismos como parte del proceso de constitución.

Un aspecto adicional de esta forma de complejidad es la necesidad de notificar a organismos de múltiples "niveles" de gobierno durante la constitución. En el 80 % de las jurisdicciones de América del Sur, las empresas deben notificar a organismos tanto a nivel nacional como municipal. En Brasil y Argentina, también hay que notificar a los organismos regionales, entre el nivel nacional y el municipal, lo que hace que las empresas tengan que invertir mucho tiempo y recursos en comprender y cumplir con los diferentes procesos necesarios para satisfacer a todas las autoridades.

Este requisito de notificar a múltiples ramas del Estado durante la constitución se reduce drásticamente si los organismos pertinentes son informados automáticamente cuando una empresa se registra para su constitución. Esto reduce el tiempo y el esfuerzo de las empresas, ya que no tienen que interactuar con tantos organismos, lo que a menudo puede suponer una duplicación de esfuerzos y mucho papeleo. Sin embargo, se trata de una situación todavía incipiente entre los gobiernos: todos los organismos pertinentes se notifican actualmente de forma automática sólo en el 14 % de las jurisdicciones. Aproximadamente la mitad (51 %) de las jurisdicciones han iniciado este camino digitalizando parcialmente el proceso, notificando algunos (pero no todos) de los organismos pertinentes durante el proceso de constitución. Esto es útil para las empresas, pero significa que sólo pueden aprovechar esta eficiencia si son conscientes de qué organismos gubernamentales se comunican entre sí y cuáles no.

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Imagen 2 – Grado de notificación automática a las autoridades cuando se constituye una empresa.

Las empresas deben conocer los requisitos locales para los expertos y las profesiones

Además de las interacciones con el Estado, los requisitos relativos a la participación de expertos o profesionales locales también pueden influir en el nivel de complejidad del proceso de constitución. Nuestra investigación para el GBCI se centró en cuatro tipos de conocimientos especializados a los que las empresas pueden recurrir por mandato legal. Entre ellos, el más frecuente a nivel mundial es el uso de escribanos (74 % de las jurisdicciones), seguido de bancos (43 %), abogados (29 %) y procuradores (22 %).

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Imagen 3 – Profesionales requeridos en el proceso de constitución.

La participación y coordinación de múltiples partes profesionales aumenta la complejidad, y muy probablemente los gastos del proceso, especialmente en aquellas jurisdicciones, como Bolivia, que requieren la participación de las cuatro partes mencionadas. Sin embargo, hay ejemplos de países que se encuentran en el otro extremo de la escala: Grecia, por ejemplo, sólo exige que los escribanos participen en el proceso. 

Las empresas deben ser conscientes de los requisitos y procesos profesionales específicos del mercado de destino, y además de cómo pueden cambiar con el tiempo. Por ejemplo, mientras que muchos países han digitalizado los procesos durante la pandemia del covid-19 para reducir la necesidad de interacciones en persona, Italia mantuvo el requisito de tener documentos firmados y debidamente certificados ante un escribano o autoridad pública.

La creación de una cuenta bancaria puede ser una fuente inesperada de complejidad durante el proceso de expansión

El proceso de constitución y los factores asociados descriptos no son los únicos obstáculos potenciales para poner un negocio en marcha rápidamente en una nueva jurisdicción. 

Uno de ellos es que la apertura de una cuenta bancaria desde el extranjero puede ser un proceso largo y complejo. De hecho, mientras que una empresa puede constituirse en menos de una semana en el 27 % de las jurisdicciones, no hay jurisdicciones en las que se pueda abrir una cuenta bancaria en ese plazo. En el 43 % de las jurisdicciones esto suele llevar más de un mes, y en algunas, como Polonia y Bulgaria, puede llevar más de seis meses. Esto puede suponer una barrera imprevista para la entrada en un nuevo mercado, lo que pone de manifiesto la necesidad de conocimiento local para mitigar la complejidad.

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Imagen 4 – Tiempo medio necesario para abrir una cuenta bancaria por región.

GBCI 2021: no permita que la complejidad que surge de la constitución de empresas frene su negocio

Como se ha señalado, el proceso de constitución puede variar sustancialmente en términos de duración y complejidad en todo el mundo. Los procesos locales, los requisitos para interactuar con múltiples autoridades u organismos gubernamentales y la necesidad de recurrir a varios profesionales pueden contribuir a un proceso potencialmente costoso y lento. Estos factores son imposibles de negociar sin un profundo conocimiento local de esa jurisdicción y región.

Para ayudar a las empresas a afrontar los retos de la expansión a nuevas jurisdicciones, TMF Group elabora cada año el Índice Global de Complejidad Corporativa (GBCI). El GBCI ofrece una visión general de la complejidad de establecer y operar negocios en todo el mundo, proporcionando un análisis de las tendencias claves que actualmente afectan a las áreas centrales de sus operaciones de negocios.

Para ayudarle a lidiar con las complejidades que surgen al hacer negocios a través de las fronteras, descargue su copia del GBCI hoy mismo.

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