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Publicado
26 junio 2023
Tiempo de lectura
6 minutos

Gestión del riesgo fiscal internacional: factores desencadenantes y consecuencias

El riesgo de incumplimiento tiene más que solo consecuencias financieras y reputacionales. También puede afectar a sus recursos y, en última instancia, aumentar los costos al hacer negocios.

Antes, durante y después de una transacción

En lo que respecta al calendario, los requisitos de cumplimiento pueden aplicarse antes, durante o después de finalizar una transacción, por lo que es importante conocerlos en cada etapa.

Si no se dispone de todos los registros fiscales y licencias comerciales necesarios, una empresa no puede realizar sus actividades cotidianas. En Brasil, por ejemplo, es necesario obtener una licencia RADAR para las actividades de importación/exportación. A falta de esta licencia, no es posible importar ni exportar.

La presentación de informes en tiempo real y el pago de retenciones fiscales son probablemente los ejemplos más claros de requisitos de cumplimiento que surgen casi al mismo tiempo que se produce un evento. En Hungría, cada factura de venta debe enviarse electrónicamente a una plataforma gubernamental el mismo día. En Serbia, al igual que en muchos otros países europeos, el pago de la retención fiscal debe efectuarse el mismo día que el pago, por ejemplo, el pago de dividendos o el pago de determinados servicios internacionales. Las sanciones por la falta de pago de las retenciones incluyen una multa de hasta el 50 % del impuesto impago e intereses de demora por cada día de retraso.

La mayoría de los informes y declaraciones, desde las clásicas declaraciones del impuesto de sociedades hasta los requisitos más recientes, como el SAF-T (Archivo Estándar de Auditoría Fiscal), se aplican después del cierre del período. Las consecuencias del incumplimiento varían, desde modestas multas monetarias hasta importantes bloqueos operativos, como la el congelamiento de cuentas bancarias.

Consideraciones monetarias, reputacionales y operativas

El riesgo de no cumplir la normativa local puede afectar a su empresa de diferentes maneras. Puede variar desde un bajo riesgo financiero hasta grandes retos operativos.

Si no cumple los requisitos de los países en los que opera, su empresa puede ser objeto de multas y sanciones, sobre todo si la autoridad fiscal local realiza una auditoría o si no ha presentado o pagado los impuestos a tiempo. Los niveles de severidad varían de un país a otro y, en algunos casos, las empresas se enfrentan a cantidades fijas de sanciones relativamente pequeñas. Sin embargo, en algunas jurisdicciones, las sanciones pueden llegar a representar un porcentaje de los ingresos de la empresa y pueden ir acompañadas de otras consecuencias, como la suspensión de las licencias comerciales. En los Países Bajos, puede imponerse una multa de hasta 820.000 euros por no presentar un informe CbCR (Country-by-Country Reporting).

Otras consecuencias son más difíciles de medir porque no son financieras, sino de reputación. En algunos países, las empresas son “nombradas y avergonzadas” en listas publicadas por la autoridad financiera local. A veces, figurar en estas listas puede impedir que una empresa participe en una solicitud de propuestas (RFP), especialmente en los casos en que las autoridades gubernamentales han realizado una RFP. La autoridad fiscal chilena ha publicado recientemente una lista de más de 100 proveedores extranjeros de servicios digitales que operan en Chile sin haberse registrado a efectos del IVA (es decir, sin estar en regla).

Desde el punto de vista operativo, algunos tipos de sanciones, como la prohibición de realizar determinadas transacciones o de operar con cuentas bancarias, son extremadamente severas y probablemente impedirán que las empresas puedan seguir haciendo negocios.

Hay otro costo, más sutil, del incumplimiento de la normativa: el gasto de asignar un recurso dedicado a corregir sus archivos. Esta persona o equipo tendrá que pasar tiempo con la autoridad fiscal local para explicar por qué sus libros son como son, y las razones por las que no cumplió en primer lugar. Por tanto, el riesgo de incumplimiento también supone una presión sobre sus recursos, lo que en última instancia aumenta el costo de su negocio.

¿Qué produce el incumplimiento financiero?

Los problemas de cumplimiento pueden pasarse por alto fácilmente cuando una empresa está muy centrada en sus operaciones principales: lo que tiene que hacer para generar beneficios y hacer crecer el negocio.

Pero probablemente la razón más común para el descuido es el hecho de que, especialmente en jurisdicciones complejas como las que se destacan en nuestro Índice Global de Complejidad Corporativa (GBCI), los cambios regulatorios se producen con bastante frecuencia. A menudo se anuncian muy cerca de su fecha de aplicación. Esto puede significar que las empresas simplemente no tienen tiempo para familiarizarse con los nuevos cambios, o para hacer los ajustes necesarios para evitar el incumplimiento. Por ello, sugerimos acudir a los expertos locales en contabilidad e impuestos que tengan los conocimientos y las herramientas necesarias para llevar a cabo los cambios empresariales necesarios con el tiempo suficiente, especialmente en jurisdicciones muy complejas como China, Brasil y Turquía.

¿La tecnología facilita el cumplimiento de la normativa?

Nuestro GBCI 2021 identifica la “tecnología que simplifica las operaciones empresariales” como una de las tres tendencias globales más impactantes. Aunque los sistemas en línea pretenden simplificar los procesos, es habitual que provoquen un aumento inicial de la complejidad a corto plazo, especialmente si las autoridades no están alineadas.

Por ejemplo, Indonesia, clasificada como una de las cinco jurisdicciones más complejas del mundo en cuanto a complejidad empresarial en nuestro GBCI, reunió todas las interacciones con las autoridades en un único portal de presentación (OSS). Sin embargo, el concepto de portal exigía a los organismos de autorización, lo que ha dado lugar a un híbrido inicial de presentaciones electrónicas y en papel. Además, para los tipos de presentación de informes a nivel de transacción, como el SAF-T (archivo estándar de auditoría para fines fiscales), se hace hincapié en las personalizaciones adicionales del sistema. Un escenario óptimo para las empresas es que sus sistemas sean modificados por el fabricante. Sin embargo, si no es así, hay que estar preparado para encontrar soluciones, desde desarrollos internos hasta la manipulación y el procesamiento manual de los datos pertinentes.

El cumplimiento financiero requiere conocimientos locales

El nivel de recursos que debe dedicarse al cumplimiento financiero en una empresa depende en gran medida de:

  • el tamaño de la empresa.
  • las jurisdicciones en las que opera.
  • las complejidades locales a las que se enfrenta.

Para muchas empresas globales, dado el cambio hacia la centralización de las finanzas, es probable que la presencia de equipos financieros locales sea limitada. Por lo tanto, para tener un buen control de los requisitos locales específicos, los responsables financieros y fiscales necesitan una sólida estrategia de contratación.

Mirando al futuro

Tal y como se detalla en nuestra página, la pandemia del Covid-19 desencadenó una serie de medidas fiscales y planes de ayuda gubernamental, desde cambios en los tipos de IVA hasta aplazamientos de pagos. Las empresas pueden esperar que se produzcan con frecuencia nuevos cambios en una serie de ámbitos, ya que los gobiernos pretenden hacer el mejor uso posible de los instrumentos fiscales en la senda de la recuperación económica.

Los avances tecnológicos seguirán impulsando los cambios a nivel mundial, especialmente en la forma en que las oficinas fiscales interactúan con los contribuyentes. Un hito notable en este sentido es este documento elaborado por la OCDE: Tax Administration 3.0.  Los avances en la facturación electrónica, como en Serbia (2022) y en Eslovaquia (2023) o la implantación del SAF-T en Rumanía (2022) son una muestra de ello.

Los tipos del impuesto de sociedades se revisarán en algunos países tras el acuerdo alcanzado por la comunidad internacional, que introducirá un tipo impositivo mínimo del 15 % a partir de 2023. Este acuerdo, ahora respaldado por los líderes del G20, también podría desencadenar nuevos desarrollos, o la reversión de cambios anteriores, en el ámbito de la fiscalidad de los servicios digitales.

Y, obviamente, observaremos un mayor equilibrio, con organismos transnacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Unión Europea (UE) que coordinan la legislación internacional. La creciente normativa impulsada por la OCDE en torno a los informes país por país es otro ejemplo de esta armonización. Se pide a las empresas mundiales que sean más transparentes sobre sus actividades y que sus resultados financieros sean más visibles para las autoridades fiscales.

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Como se detalla en nuestra página, la pandemia del Covid-19 desencadenó una serie de medidas fiscales y planes de ayuda gubernamental, desde cambios en los tipos de IVA hasta aplazamientos de pagos. Las empresas pueden esperar que se produzcan nuevos cambios frecuentes en diversos ámbitos, ya que los gobiernos intentan hacer el mejor uso posible de los instrumentos fiscales en el camino hacia la recuperación económica.



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