Enfocados en ganar: comprender las presiones para los negocios transfronterizos
Hoy, las empresas operan en más países, están sujetas a más regulación y afrontan más incertidumbre que nunca, en general, con menos claridad de la que deberían tener. A medida que las normas se fragmentan y aumentan los costos de cumplimiento normativo, la complejidad se ha convertido en una de las fuerzas más decisivas de la estrategia global.
Desde hace más de una década, el Índice Global de Complejidad Corporativa ofrece una visión sencilla y objetiva del entorno operativo en el que se desenvuelven las empresas internacionales. Recoge más de 200 puntos de datos por jurisdicción, y las 81 jurisdicciones que abarca representan más del 90 % de la economía mundial.
El índice se centra en el marco normativo que rige la gestión de una empresa dentro de un país: la carga contable, jurídica y laboral a la que debe hacer frente una organización. Su alcance es, por tanto, más limitado que el conjunto de factores que pueden influir en la decisión de invertir en un país, como las normas de comercio internacional y los aranceles, o consideraciones locales más amplias, como el potencial del mercado, la infraestructura y el estado de derecho. Aun así, refleja los costos y riesgos reales que las organizaciones multinacionales deben gestionar al operar en un país determinado, en un contexto en el que toman decisiones diarias en relación con la asignación de sus recursos humanos y financieros.
El índice se concibe como una guía detallada y útil para anticipar el entorno regulatorio y operativo, con el objetivo de reducir el riesgo de incumplimiento normativo. Además, sus datos se ponen a disposición del público como un bien común. Esperamos asimismo que sirva de incentivo para que los gobiernos de todo el mundo mejoren su posición en la calificación, eliminando trámites burocráticos innecesarios que aportan escaso valor social y no hacen más que dificultar la actividad de las empresas locales e internacionales en su jurisdicción.
Este año se observan varias tendencias relevantes en la evolución del entorno empresarial, muchas de las cuales ya se visualizaban en el informe del año pasado y se mantienen en 2026. En primer lugar, muchas empresas están ampliando su presencia internacional, impulsadas por el deseo de diversificar el riesgo derivado de una excesiva concentración en Estados Unidos, puesto de relieve por la política arancelaria así como por las nuevas oportunidades económicas que abren los acuerdos comerciales recientes, como los acuerdos entre la UE y Mercosur o entre la UE y la India. Al mismo tiempo, el marco normativo se está volviendo más gravoso en muchos países. Esto responde tanto a la fragmentación geopolítica, que está dando lugar a regímenes regulatorios cada vez más dispares, como a la tendencia a introducir normas con rapidez en respuesta a presiones políticas, a menudo sin orientación suficiente ni una aplicación coherente.
Más allá del alcance del índice, el informe también examina cómo las empresas gestionan la complejidad. Si su estrategia comercial las lleva a operar en un mayor número de países y en entornos cada vez más complejos, las empresas todavía pueden reducir su propia complejidad interna mediante una organización y una gestión más eficientes. Observamos niveles muy distintos de complejidad en la forma en que las empresas se estructuran para operar con un determinado alcance geográfico, tanto por el número de entidades jurídicas con que cuentan como por la manera, en general muy fragmentada, en que estas se gestionan. En un contexto de elevada incertidumbre, en el que tanto la revolución de la inteligencia artificial como la paz mundial plantean desafíos de primer orden, la simplificación estructural también aporta mayor flexibilidad a las empresas y permite ajustar el rumbo con agilidad a medida que evolucionan las circunstancias.
